jueves, 21 de marzo de 2013

Aprovechando que el Ebro pasa por Madrid.

Y no sólo el Ebro. También el Duero y el Guadalquivir. O al menos eso dijo uno de los alrededor de 15000 opositores que optaban a una plaza de maestro en la Comunidad de Madrid. Y la España tan amante de la sabiduría enciclopédica se llevó las manos a la cabeza al imaginar a la [antes vaga y ahora, además, ignorante] maestra de su hijo enseñándole que la gallina es un mamífero.

Lo que no informó el periódico al que le colaron la foto falsa de Chávez es si quien dijo tamaña barbaridad superó el concurso-oposición y hoy tiene entre sus manos el futuro de 30 indefensos infantes. Como si todo lo que fueran a aprender en la vida dependiera de lo que sabe o deja su saber el maestro que les ha tocado en suerte. O como si el ilustre oficio de la docencia sólo consistiera en vaciar los vastos conocimientos de alguien que todo lo sabe en el cerebro vacío de quien tiene todo por aprender.

Como estos, podría exponer múltiples argumentos para explicar por qué estoy relativamente tranquilo ante la inminente entrada de mi hijo en el muy mejorable sistema educativo español. Pero dejo la teoría pedagógica a pedagogos más pedagogos que yo.


Hagamos un ejercicio de pedagogía ficción, que es más divertida. Cojamos esta misma prueba. La misma, sin cambios. La que te pide decir, sin margen de error, por qué provincias pasan el Duero, el Ebro y el Guadalquivir; definir escrúpulo y clasificar caracoles. Esa misma. Ahora cojamos un grupo de exitosos profesionales de cualquier campo: un cocinero minimalista, una oncóloga, un analista económico, un business management, una ingeniera informática, una valiente emprendedora, un sociólogo tenaz, un deportista de élite, una estrella del rock, un periodista impertinente,... Seré bueno y no incluiré a ningún diputado.

Bien. Pasemos la prueba a esta insigne selección de españoles y analicemos los resultados. Bip, bip, bip,... ¿Qué pasaría? Nunca lo sabremos. Estamos en la ficción. Pero apostaría a que también leeríamos alguna barbaridad y que los resultados se alejarían significativamente del 100% de acierto. Siendo así, si se puede alcanzar éxito profesional y personal sin necesidad de saberse al dedillo el currículo de Educación Primaria, yo me pregunto, y es aquí adonde quiero llegar, ¿para que coño queremos que nuestros alumnos aprendan todo esto en el colegio?

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Pues, básicamente, para que sean más libres. Al menos eso pienso yo. Y pienso que es bueno que tengan cuantos más conocimiento mejor. Pero no nos engañemos. Hoy la información está ahí fuera, por todas partes. Y cada vez lo estará más y mejor. Hemos superado la Ilustración y ya no es necesario encerrar todos los saberes en la cabeza. Ni en la del maestro ni en la del alumno. Lo que yo sé hoy es más que la suma de todo lo que me han enseñado mis maestros. Mis conocimientos y mis competencias son el resultado complejo de infinidad de aprendizajes, influencias y experiencias.

Lo que los estudiantes necesitan aprender es cómo acceder a toda esa información, cómo filtrarla, analizarla y aplicarla. Lo que yo les voy a pedir a los sucesivos maestros de mi hijo no es que le enseñen todo lo que ellos saben. Qué pena si sólo aprendiera eso. No quiero para él un maestro que lo sepa todo, prefiero uno que nunca deje de aprender. Uno que le contagie su amor por el conocimiento y el aprendizaje. Alguien que le enseñe a autorregular su aprendizaje, a solucionar problemas de la vida real, a no dejarse manipular, a aprender de sus errores, a ponerse y alcanzar objetivos, a manejar su frustración y su entusiasmo. Un maestro que le muestre el camino y no sólo le diga dónde está la meta.

Y con todo esto, seguro que al final aprenderá que por Madrid pasa el Manzanares.

lunes, 18 de marzo de 2013

Redefiniendo El Orientador de Guardia

El tiempo pasa muy rápido en la web 2.0. El ritmo que marca Twitter hace que lo publicado hace 25 minutos se pierda en el fondo de tu timelime y quede obsoleto antes de caer la tarde. A esta velocidad, la primavera de 2011 en que nació este blog queda ya lejos, muy lejos, casi en el amanecer de los tiempos.

En aquella época, en gran medida, gracias a Twitter, me llegaban infinidad de recursos, materiales e ideas sobre educación y orientación que circulaban por la red. Aplicando los filtros necesarios quedaba un buen puñado de recursos muy interesantes que pedían a gritos ser difundidos. El cuerpo me pedía enseñarlos a compañeros de cole y a orientadores conocidos. Pero no me gusta ser pesado y estar enviando material continuamente o parecer que pretendo decirte cómo y con qué debes hacer tu trabajo.

Así que encontré en este blog la solución. Voy colgando lo que me parece más interesante, presento el blog a cuanta más gente mejor y te dejo que entres cuando quieras a elegir del menú del día. Yo me siento muy libre publicando lo que pienso que merece la pena y creo respetar la libertad de mis pocos pero apreciados lectores de tomar lo que les interese.

Mi balance casi dos años después es satisfactorio. No me he convertido en una estrella de la red ni me han dado ningún premio TIC. Simplemente me conformo con haber ayudado a mejorar la práctica educativa de alguien y me siento orgulloso de los materiales e infografías de elaboración propia que he presentado aquí. Y, sobre todo, me siento parte de una pequeña (cada vez menos), pero potente comunidad de orientadores y educadores que creemos en la red como herramienta de mejora de la educación.

Con el paso del tiempo, el blog ha ido derivando hacia un lugar donde digo lo que pienso sobre educación y orientación. He descubierto mejores formas de recopilar y difundir material y hay personas que lo hacen mejor que yo. Podría poner aquí una interminable lista de lugares donde encontrar material y recursos, pero prefiero remitir a quien, a mi juicio, se ha convertido por derecho propio en el gran aglutinador de la orientación educativa en internet: mi colega y tocayo Alberto del Mazo (o @alb_del_mazo, que ya sin arroba delante no eres nadie). Por su blog y sus múltiples apéndices pasa todo lo que se publica sobre orientación educativa en España.


Recapitulando. A partir de ahora mi huella digital se organiza del siguiente modo:

  • Mi espacio en Scoop.it: Orientación en la red. Aquí voy colgando recursos y materiales sobre orientación educativa que recopilando de aquí y de allá y que considero de interés.

  • La web de mi colegio: el CP San Juan Bautista de Cobeja (Toledo). Aquí publico materiales, guías, artículos y contenidos que considero de interés para las familias de mi centro, que es de Educación Infantil y Primaria.


  • Este blog: El orientador de Guardia. A partir de ahora aquí escribiré mis reflexiones y opiniones sobre educación y orientación educativa. Intentaré ser libre y no ofender a nadie.
  • Mi cuenta de Twitter. La utilizlo para difundir mis entradas en cada una de los anteriores espacios y para tuitear sobre lo que me interesa y me preocupa. Que nadie se escandalice por mis loas a Mourinho. En Twitter soy yo a pecho descubierto.
  • Mi perfil en LinkedIn. Aún estoy tratando de encontrar una utilidad práctica y específica a esta red social que no termino de encajar. Pero ahí está.
  • Mi colaboración con la web y los perfiles en las redes sociales de APOCLAM, la asociación profesional de orientadores de Castilla-La Mancha, de cuya junta directiva forma parte desde hace unos meses y que tanto me está aportando a nivel personal y profesional.


Pues eso. Gracias a los pocos que seguís mis pequeñas aportaciones al mundo de la orientación. Prometo a partir de ahora hablar menos de mí y más de educación.