martes, 30 de junio de 2015

¡Viva mi pe-té!*

Hace unas semanas estuve en una reunión de orientadores. Hacía meses que no tenía ninguna. A los orientadores nos gusta reunirnos. Primero porque nos gusta mucho hablar. Hablamos y hablamos y ahí podríamos seguir contándonos batallitas. Segundo porque nos sentimos solos en nuestros centros, pero eso da para otra entrada en el blog.

En una de esas conversaciones un compañero decía que no tenía feeling con su PT, por no entrar en muchos más detalles. Esto me sorprendió; me pareció raro. Y además me dio mucha pena. En esa soledad del orientador de la que hablaba antes, la maestra** de PT (también la de AL***) es nuestra mayor aliada y cómplice. En muchos casos, es la única persona del centro que habla nuestro idioma y que comparte nuestra mirada pedagógica.

Mi PT entiende por qué un día estoy enfadado y se alegra conmigo por ese pequeño paso que otros ojos no ven. Ella le pone el verbo a los extraños sustantivos y adjetivos que los orientadores a veces colamos en nuestros informes. Ella sabe qué hacer para llegar adonde el orientador intuye que hay que dirigirse. Ella es el corazón del colegio, el I+D+I del sistema educativo, la alta competición de la enseñanza.

Sirvan estos torpes párrafos de reconocimiento a Patri, África, Mamen, Mariluz y tantas y tantos PT que día a día se dejan la piel y la paciencia con quien más lo necesita. Gracias.



* P.T. Maestra de Pedagogía Terapéutica. Para los ni iniciados es el palabro pedagógico con el que se denomina a las maestras de apoyo o de educación especial de toda la vida.
**Sé que también hay maestros de PT, pero hasta que coincida con uno, seguiré utilizando el femenino plural genérico.
*** Audición y Lenguaje. Otro palabro. Lo que viene siendo una logopeda.