domingo, 18 de junio de 2017

El dilema de la inclusión

Admiro mucho a los docentes que apuestan por la inclusión. Y más aún a los centros que deciden transformarse para para no dejar a nadie al margen. En estos tiempos me parece una heroicidad pedagógica. Sin embargo, tristemente, son pocos los centros que optan por la inclusión como principio vertebrador de su proyecto educativo. Y esto nos pone a los orientadores, en no pocas ocasiones ante un dilema de difícil solución.

Una de nuestras funciones, principalmente en un Equipo de Orientación Psicopedagógica, es la de hacer propuestas de escolarización para el alumnado con necesidades educativas especiales. Es una tarea nada sencilla que entraña una enrome responsabilidad que, por fortuna, asumimos de forma colegiada. Es habitual tener que elegir entre un centro de educación especial y un centro ordinario sabiendo que ninguna de las opciones es la idónea. Y esta decisión, en una zona rural con escasos recursos y donde las familias tienen pocas posibilidades de buscar terceras opciones, es aún más compleja.


¿Qué se puede hacer cuando hay que elegir entre un centro de educación especial y un centro ordinario poco a nada inclusivo? Ambas opciones son excluyentes y hay que elegir una. En estos casos nos vemos obligados a preguntarnos no qué será lo mejor para el alumno, sino que será lo menos malo. Es el dilema de la inclusión, el dilema al que nos enfrentamos con mucha frecuencia los orientadores cuando hacemos propuestas de escolarización, el dilema de elegir entre exclusión especial o exclusión ordinaria. Si alguien ve algo de luz, que levante la mano. Se agradecen ideas.

1 comentario:

  1. No, yo tampoco tengo una respuesta a tu dilema, tocayo, pero sí me alegra volver a ver una entrada en un blog que siempre nos ha aportado muchas ideas. Un saludo

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